La poligamia, pasado y presente

Reportaje


Algo le decía que ese momento iba a llegar. Fátima estaba preparada para lo que ya temía desde hacía tiempo. Jalil asomó su rostro entre el marco de la puerta que marcaba la entrada a aquella habitación, que minutos después sería el escenario del dolor, el mismo que inundaría a Fátima al saber que su marido le iba a pedir permiso para casarse con otra mujer.

Por fin, Jalil se atrevió a entrar al dormitorio, tímidamente, e intentó formular la pregunta de forma que hiriese lo menos posible a la madre de sus dos hijos: “Lo he estado pensando durante unos meses, y quiero tener dos mujeres en mi vida. Quisiera saber si cuento con tu permiso. Ambas sois parte fundamental en mi vida, yo seguiré queriéndote por igual”. A pesar de la posición de Fátima, su marido necesita pedirle permiso para poder casarse por segunda vez. De hecho, Luz Gómez García, profesora titular de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid, afirma que en la actualidad existe una cláusula en la que la mujer en su contrato matrimonial puede prohibir o no a su marido casarse más veces.

Fátima se quedó callada, sin saber qué responder. La rabia le invadió cada parte de su cuerpo, pero trató de moderarse y no mostrarse débil ante su marido. Esta proposición iba a cambiar su vida para siempre, ¿sería capaz de compartir al padre de sus hijos y al amor de su vida con otra mujer?

Hombre musulmán casado con tres mujeres
Hombre musulmán casado con tres mujeres

La poligamia es un fenómeno social tan antiguo como la historia del hombre. Esta práctica ha estado presente en varios pueblos, como los asirios y los griegos. Los primeros libros en aprobar y legalizar el casamiento de un hombre con más de una mujer fueron el Antiguo y Nuevo Testamento. En la actualidad, la poligamia es común en los países con mayoría musulmana, aunque cada vez tiende a verse menos, no siendo este el caso de Fátima.

Pero, ¿cómo funciona la poligamia en los países musulmanes? Bernabé López García, catedrático de Historia del Islam contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid, explica que en cada país musulmán hay una legislación denominada “estatuto personal” que regula y permite que un musulmán pueda casarse de manera legítima con cuatro mujeres y tratarlas en igualdad de condiciones tal y como exige el Corán.

El propio Corán regula el uso de la poligamia, como se refleja en el versículo siguiente: “…Si teméis ser injustos para con los huérfanos, no os caséis más que con dos, tres o cuatro, de las mujeres que os gusten. Más si aún teméis no poder ser equitativo con ellas, casaos con una sola”. Este versículo fue revelado después de la “Batalla de Uhud” en la que murieron muchos hombres musulmanes que dejaron a sus esposas e hijos sin protección alguna. De esta manera, estos quedaron al cargo de los supervivientes de la contienda.

Fátima y Khadiya juntas.
Fátima y Khadiya juntas.

Khadiya, la segunda mujer, estaba ciega de amor. No pensaba si el hombre del que se había enamorado estaba casado, si tenía hijos con su primera esposa o si su futuro marido ocupaba un cargo de responsabilidad importante. Los momentos tras su salida del trabajo eran los que ella más disfrutaba junto a su inminente marido y fue allí donde Jalil comunicó a Khadiya su verdadera situación.

Fátima no es la primera que se enfrenta a tal situación, pues esta se repite en muchas sociedades, aunque cada vez es menos común debido a factores económicos o sociales. La Institución de Seguridad Social en Francia (CNVA) publicó un documento donde se revela que hay un total de 47 países en los que la poligamia es legal entre los que se encuentran Egipto, Afganistán, Emiratos Árabes y Argelia, siendo este último el país de orígen de  Fátima. “En algunos países se ha restringido esta práctica tan común entre los matrimonios musulmanes con el objetivo de parecerse más a occidente” señala Bernabé López García en contraposición a los 47 países árabes donde la poligamia es legal.

José Antonio Marina, ensayista, filósofo y pedagogo de la Universidad Complutense de Madrid, apunta que hay muchas diferencias entre el hombre y la mujer en la tendencia a tener una relación estable o buscar varias parejas, ya que, mientras que el hombre tiende a inclinarse más hacia la poliginia la mujer camina hacia la monogamia.

La poligamia se podría englobar dentro de las costumbres ancestrales, propias de la arabia de los tiempos de Mahoma. A pesar de su existencia y puesta en práctica, hay sectores feministas que están en contra de esta costumbre, aunque en sus planteamientos no está el reclamar que ellas también tienen derecho a tener cuatro maridos, sí insisten en que es un contrasentido esa prohibición y que tampoco conduce a nada, sino a una inestabilidad familiar y a una especie de explotación de la mujer, quien debe compartir su vida con otras mujeres.

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