‘Halal’, el negocio de la carne permitida

Reportaje


Etimológicamente la palabra Halal significa ‘lo permitido’. El término hace referencia y engloba todo lo que un musulmán puede hacer en cuanto a vestimenta, comportamiento o el lenguaje. Pero si por algo es conocido en occidente, es por estar vinculado a la alimentación musulmana.

¿Sabemos realmente en qué consiste este ritual o proceso de tratamiento alimenticio con exactitud? ¿Qué diferencias hay entre ese tipo de carne y la que podemos encontrar en cualquier otra carnicería?

El método Halal consiste en un corte con un cuchillo muy afilado en la zona del cuello del animal (que nunca debe ser el cerdo, pues el Islam lo califica como ‘Haram’ o prohibido), seccionando la vena yugular y la arteria carótida, pero dejando la espina dorsal inalterada para que muera desangrado. Antes de este momento y tras una oración del religioso-matarife, el animal debe reposar sobre su lado izquierdo, mirando a la Meca tal y como indica el Corán. Una vez fallecido y estando cuidadosamente atado para que no sufra y la herida sea perfecta, la evisceración debe ser rápida. Así lo explica el carnicero musulmán de la carnicería ‘El Rift’ en Alcorcón, especializada en la venta de este tipo de carne.

Además, existen una serie de condiciones durante la matanza que el propio Corán considera inadecuadas respecto al método ‘no Halal’ y que se pueden encontrar en multitud de mataderos en España, tales como el aturdimiento previo del animal o la obligación de cuidar su  higiene. También, es recomendable que su piel permanezca inalterada y que el animal no haya ingerido ningún tipo de alimento que incluya aditivos que van en contra del Islam. Profundizando en la cuestión de los aditivos, Ahmed Mohamed, detalla una lista específica más conocida como la ‘lista de las e’, que es utilizada a diario por muchos musulmanes a la hora de comprar en los mercados. “La población musulmana se ve obligada a tener que consultar los componentes de cada uno de los alimentos que venden en los mercados, ya que en productos tan básicos como el pan a veces se incorpora algún tipo de manteca que proviene del cerdo.”

“Un 30% de los consumidores de Halal no son musulmanes”. Este dato revelador y aportado por la directora del Instituto Halal en España, Isabel Romero, invita a observar esta cuestión desde otro punto de vista: el de la industria. Desde la perspectiva de las empresas cárnicas que se dedican a producir este tipo de productos, es obligatorio plantearse la siguiente pregunta: ¿deben conseguir algún tipo de licencia para vender la carne?

Listado de aditivos prohibidos o "lista de la e"
Listado de aditivos prohibidos o “lista de la e”

Para poder comercializar este tipo de carne, las empresas necesitan la obtención de certificados, que se consiguen mediante unas auditorías que el Instituto Halal realiza a la entidad que quiera vender este tipo de carne. La inspección consiste en la revisión de que las máquinas utilizadas por la empresa para triturar o tratar la carne, no estén contaminadas con restos de cerdo o los aditivos ya mencionados que vayan en contra de lo que dice la creencia islámica. Si todos los requisitos se cumplen, la empresa obtendrá una certificación que le permita exportar el producto, de forma que el comprador pueda tener la confianza y la certeza de que es carne Halal 100 %. Este certificado tiene validez por un año, siendo renovable a partir de entonces. Con la meta de mantener este certificado, los productores de estos alimentos tienden a evaluar con más exhaustividad la calidad de cada uno de los productos que quieren comercializar y al personal implicado en los pasos realizados en la distribución y producción de la carne Halal.

 

Con todo esto, la confianza no sería un problema para comprar carne Halal en España, pero la realidad es que no deja de serlo. Este tipo de certificados son obligatorios para cuando el producto traspasa fronteras y es vendido a otros países como Francia, que es uno de los mayores consumidores de carne Halal en el mundo. Sin embargo, cuando la carne es distribuida dentro de España, no se sigue un procedimiento de control tan estricto. La razón de ello es que las carnicerías que venden carne Halal en España son pequeños comercios no muy extendidos, en los que la carne que reciben proviene de empresas cárnicas que además de dedicarse únicamente a tratar con este tipo de carne, pueden contener trazas de alimentos prohibidos por el Islam.

Actualmente, el comercio de la carne Halal en España, tiene el inconveniente de que sigue siendo esclavo de la desconfianza de la mayoría de las personas occidentales. Un ejemplo de ello, son las escasas tiendas que se pueden encontrar en las ciudades más importantes de Madrid y la baja afluencia de gente que llega a entrar en estos pequeños comercios. La gente, muchas veces por falta de información o conocimiento, rechaza este tipo de carne y no permite el crecimiento de esta industria.

 

 

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