Bajo una doble mira

Opinión


Eran las 22:00 horas del pasado 18 de marzo cuando uno de los bares más visitados de la capital belga quedaba completamente vacío. En esta ocasión, la estampida de personas no se debió a un mal olor, incendio o a una pelea. El origen del abandono era otro. Se trataba de la llegada de dos amigos árabes, que como el resto, asistieron al local para charlar al tiempo que comían. Sí, personas, que no extraterrestres, asistían para gozar de los mismos derechos que el resto de consumidores. Entonces, ¿qué explica esta repentina reacción? Pues el trasfondo del asunto radica en que horas antes la policía belga había detenido en Molenbeek a Salah Abdeslam, el terrorista más buscado de Europa.

¿Era la primera vez que sucedía un hecho como este? Sin lugar a dudas, la respuesta es no. Al contrario, como esta historia son muchas las que se repiten día tras día en los países de Europa occidental. Luego de un atentado u operaciones antiterroristas los musulmanes sufren a flor de piel el odio y repudio generado por el resto de la sociedad.  Las miradas que matan, el abandono de aseos públicos y de vagones de metro, son un claro ejemplo de ello.

Ante este lamentable panorama, los musulmanes no son otra cosa, que dobles víctimas. Por un lado, víctimas del mal llamado Estado Islámico y por otro, víctimas de la propia sociedad europea que les rodea. Así pues, nos encontramos con una sociedad egoísta, excluyente, apática; una sociedad que no se da cuenta que estas personas, al igual que ellos, viven sumergidos en el miedo.

Tal vez, si el comportamiento de la sociedad europea fuese distinto al de señalar, el final de la historia sería otro. Está claro que la discriminación y la exclusión lo que generan es un profundo vacío y resentimiento en la sociedad que lo padece. Este sentimiento de frustración y de falta de integración no es de extrañar que sea aprovechado, en algunos casos, por redes de captación o grupos terroristas, que ofrecen aquello que la sociedad en la que habitan parece tan difícil dar, sentido de identidad y pertenencia. No olvidemos que los últimos casos de terrorismo eran de nacionalidad europea. Si, europeos, criados con los mismos valores occidentales que el resto de ciudadanos europeos.

Ante situaciones como estas, la tarea de la sociedad y de los gobiernos que les representan no debería ser otra que la de inclusión, dejando a un lado el enfrentamiento entre las diversas culturas, que parece estar tan de moda. El acercamiento y el apoyo ayudarán, tanto a los musulmanes como al resto de la población, a combatir esta feroz amenaza como un indestructible bloque que todo lo puede lograr.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s